La humanidad es la autentica plaga, el virus.
Si dejamos de mirar nuestro ombligo nos damos cuenta de que los que destruimos somos nosotros, incluso cuando creamos seguimos destruyendo.
Actuamos como un virus, destruimos nos multiplicamos y lo hacemos de forma cada vez más eficiente.
La naturaleza, por su parte, intenta acabar con este virus y lo conseguirá, ya sea por que encuentre la cura o por inmolación inducida.
La vida, al menos la humana, es un fenómeno sobrevalorado, demasiado perfecto para ser bueno.
Mortal de necesidad.
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