Tumbado al borde del acantilado.
Tan solo poniéndote de puntillas alcanzas a ver por encima de la espesura amarilla.
El menor ruido hace que de nuevo te pongas en pie y otees el horizonte, todo despejado, pero por nada del mundo te moverías de allí, es donde quieres estar, al borde del acantilado.
Se oyen pasos, ¿ es el momento? , gente corre.
Nadie puede caer, no puedes dejar que nadie caiga, por eso estas ahí, eres como el catcher.
Son demasiados, ¿acaso no saben que están al borde de un precipicio?
Es inevitable, el centeno no te deja ver, aun así permaneces impasible, como un cazador a ciegas, el guardián del abismo.
miércoles, 23 de mayo de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
La humanidad es la autentica plaga, el virus.
Si dejamos de mirar nuestro ombligo nos damos cuenta de que los que destruimos somos nosotros, incluso cuando creamos seguimos destruyendo.
Actuamos como un virus, destruimos nos multiplicamos y lo hacemos de forma cada vez más eficiente.
La naturaleza, por su parte, intenta acabar con este virus y lo conseguirá, ya sea por que encuentre la cura o por inmolación inducida.
La vida, al menos la humana, es un fenómeno sobrevalorado, demasiado perfecto para ser bueno.
Mortal de necesidad.
Si dejamos de mirar nuestro ombligo nos damos cuenta de que los que destruimos somos nosotros, incluso cuando creamos seguimos destruyendo.
Actuamos como un virus, destruimos nos multiplicamos y lo hacemos de forma cada vez más eficiente.
La naturaleza, por su parte, intenta acabar con este virus y lo conseguirá, ya sea por que encuentre la cura o por inmolación inducida.
La vida, al menos la humana, es un fenómeno sobrevalorado, demasiado perfecto para ser bueno.
Mortal de necesidad.
domingo, 6 de mayo de 2012
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